3,000 Millas Entre Nueva York y California, Sin Embargo, el Sistema de Educación Pública Falla a los Estudiantes de la Misma Manera

Estimado Sistema de Escuelas Públicas,

Como niña, la importancia de obtener mi educación, no se destacó. No ayudó que yo estaba asistiendo a una de sus escuelas públicas, a las que no le importaba que yo estuviera allí o, mejor dicho, que no estuviera allí. Asistí a una de sus escuelas primarias a millas de distancia de mi propio vecindario, que era conocida por su excelente currículo y puntajes, pero yo era una de los pocos latinos que asistía a esta escuela. Fui constantemente intimidada; Sólo puedo imaginarme que se debió a mi falta de hablar el idioma inglés. Sus maestros interferían cuando me atacaban (gracias, supongo), pero me ignoraban durante el tiempo de clase. Mi escondite favorito estaba en la parte superior de las escaleras, junto a la sala de mecánicos, donde comía la mayoría de mis comidas y me evitaba cualquier confrontación o miel en mi cabello (que era muy duro de quitarlo). Le explico esto con detalle, porque ninguno de sus empleados, se dio cuenta de que faltaba. NADIE, NUNCA me preguntó, dónde me iba durante el almuerzo, o por qué siempre estaba dando vueltas en los pasillos durante la clase. Sentí que tenía el superpoder real de la invisibilidad. Pero al menos su biblioteca era cálida y los libros siempre eran acogedores.  

En la escuela secundaria, decidió no seguir brindándome transporte a una escuela decente fuera de mi zona, lo que me obligó a asistir a una escuela de mi propio vecindario. Durante la primera semana de 6to grado, un estudiante me había lastimado la espalda tan mal, que me llevaron en ambulancia a la sala de emergencias. Poco sabía que este sería el primero, de muchos más ataques brutales que enfrentaría, sólo ese año. Durante los siguientes tres años, fui abusada emocionalmente y físicamente por otros estudiantes, muchas de esas palizas resultaron en hospitalizaciones, mientras que los maestros y el personal me ignoraban y maltrataban.

Nunca entregué una tarea, y nadie se molestó en averiguar por qué. Sin embargo, pasé de 6to a 7mo, 7mo al 8vo hasta que me gradué de la escuela secundaria. ¿Pero cómo? ¿Cómo pasé sus pruebas? Después de graduarme, me enteré de que los únicos a los que no permitieron graduarse, eran los que estaban afiliados con pandillas. ¡Maravilloso! Pero espera, todavía no estoy segura de si debía haberme graduado o, no. Felicidades sistema escolar público, oficialmente me ha fallado porque después de esto, no hubo un punto de inflexión para mí, en mi experiencia educativa.

Ahí estaba yo, una niña de 14 años, que contaba con su sistema para saber qué era lo mejor para mí. Creyó que estaba lista para la preparatoria. Sin embargo, tengo el recuerdo más claro de haber estado sentada en una clase durante mis primeras semanas de escuela preparatoria, mirando el pizarrón y, girándome para mirar al resto de la clase, con la esperanza de encontrar la misma expresión facial confusa, en las caras de los otros alumnos. La mayoría no lo estaban, para nada. No puedo decir que estaban tan perdidos como yo o, posiblemente peor. Todo lo que sé, es que después de eso, todo lo que guardaba en mi mochila, fue mi reproductor de CD, CD’s y baterías.  

Sus maestros se acercaban a mí en los pasillos, me hablaban aquí y allá, pero nunca tomaron el momento en su día, para sentarse en sus sillas y preguntarse: “¿Qué le está pasando a esta estudiante para que ella actúe de esta manera?” Incluso si le importara lo suficiente como para preguntarme, no habría sabido qué contestar. Su personal eran los adultos con conocimiento de cómo funciona el mundo, su simple curiosidad podría haber salvado mi infancia.  

Nunca supe lo fácil que fue abandonar la escuela preparatoria, hasta que lo hice. Todo lo que necesitas es una firma paterna. Dejé las puertas de su escuela preparatoria con la creencia que yo no estaba en condiciones de aprender, no estaba en forma para una educación. Al permitir que mis padres firmaran para salirme, usted me demostró que estaba de acuerdo.  

Ahora, como adulta, me sorprende que, incluso después de mudarme a 3,000 millas del sistema de escuelas públicas a las que asistí cuando era niña, vengo a encontrar esa misma negligencia aquí en California. Hoy veo todas sus fallas y estoy trabajando duro, al lado de otros padres, luchando para que cambie sus maneras. Todos los niños merecen una mejor educación, y sentirse seguros donde están siendo educados. Y un día, todos tendrán las oportunidades, que yo no tuve.  

Atentamente,
Jemima Hernández
Graduada del Colegio, Futura Graduada de SJSU y Líder de Padres

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Jemima Hernandez

Jemima Hernandez

Jemima Hernandez is an immigrant born in Cali, Colombia and arrived to New York when she was 18 months. Since moving to California 8 years ago, she has achieved many accomplishments. She was never told of the importance of education as a child leading to her dropping out of 9th grade. 10 years later, she received her GED, attended College for 5 years and will be a Spring 2019 graduate earning her A.A in Psychology/Sociology and transferring to SJSU to continue her working on her B.A in Psychology. She is a parent leader for KIPP Excellencia Community Prep and has dedicated herself to advocate for children by working with the community to teach the important of parental involvement in children’s education. Her goal is to work for the community and be a catalyst for change for children experiencing abuse. She has faced incredible hardships and obstacles throughout her life that have only motivated her to never give up. Her biggest inspirations are her two boys who fill her with life and her loving, supportive husband. She decided to bring her story to the readers of La Comadre in hopes of helping other parents understand what truly happens in our education system. She also come to learn from the other writers experiences and to grow as an advocate for education.

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